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Unidos por el mar
y exhaustos por el último poste
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Informativo virtual
para integrar la familia naval colombiana
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Que inmenso honor me brindó el
destino; hace ya casi cerca de
cuatro décadas, cuando usted señor Almirante, siendo el
Comandante de la Armada Nacional, me recibió en su Despacho, me apoyó
para ingresar a la Escuela Naval de Cadetes, me dio sabios
consejos y le dijo a su Ayudante Privado, en ese entonces el señor
Teniente de Fragata Sergio García Torres: “ayude a éste Pelao que
quiere ingresar
a la Marina”.
Que inmenso honor me brinda hoy el destino, al tener esta magnifica oportunidad para evocar ante Candelaria, su inseparable esposa, sus hijos: Jairo, Néstor Agustín y Arturo, sus nueras y nietos, sus siempre compañeros y amigos, los señores Almirantes Ex-Comandantes de la Armada Nacional; el numeroso grupo de señores Almirantes y Generales, Oficiales y Suboficiales, en servicio activo y en uso de retiro de las Fuerzas Militares y demás personas que nos acompañan en ésta hermosa y tradicional Capilla, lo que fue su vida, esa ejemplarizante y brillante carrera en la Institución Naval, que hoy esta triste, de luto y a media asta la bandera de guerra en todas las Unidades Navales, al registrar el último zarpe del señor Almirante Parra.
Oriundo de Santander del Norte, hijo ilustre de la ciudad de Pamplona, muy seguramente la vocación de militar, la férrea disciplina, su excelso don de gentes, el espíritu de servicio a la Patria en las filas de nuestra Armada Nacional, fueron heredadas de su abuelo el señor General Aurelio Parra, del señor Teniente del Ejercito Néstor Parra Raga, su padre y de la honorable matrona doña Zoraida Ramírez Durán, su venerada madre.
Ingresó el señor Almirante Parra en 1936 a la Escuela Naval de Grumetes de Barranquilla, integrando el primer curso de maquinistas; en 1939, estando a bordo del ARC “Caldas” estalla la Segunda Guerra Mundial, su ilusión era participar en ella, razón por la cual solicitó el retiro de la Institución. Para fortuna de la Marina colombiana, sus amigos de parranda le organizan el día anterior al zarpe del buque mercante que lo llevaría a tan lejano destino, una prolongada despedida, lo que le impidió abordarlo a tiempo. Este hecho hizo que el rumbo aventurero de su vida virara hacia el ingreso a la Escuela Naval de Cadetes.
Egresa de ella como el mejor de su promoción a finales de 1943, iniciando así una prolongada y exitosa carrera como Oficial Naval.
Un episodio de sus primeros años como oficial, nos da cuenta del carácter, la mística y la vocación de hombre de mar. Destinado en 1945 a la Base Naval de Puerto Leguízamo en el Putumayo, se trazó el propósito de navegar desde allí hasta Cartagena a bordo de una embarcación construida por él y sus otros tres compañeros de aventura. Con madera de la región y otros recursos, por cierto escasos, en 1946 lograron terminar el velero al cual le pusieron el nombre de “ANTARES”, estrella de los navegantes. Se inició esta travesía marinera surcando las aguas de los ríos Putumayo y Amazonas para desembocar al Océano Atlántico. Al cabo de tres meses de sortear múltiples dificultades, arribaron por fin a la ciudad heroica. Esta aventura fue reseñada ampliamente en la prensa por lo que fue considerada como una verdadera hazaña. La imagen de la Armada Nacional recibió reconocimientos a nivel nacional e internacional. El Subteniente de Navío Parra recibió la Cruz de Boyacá por su osadía.
Cumpliendo con el rigor de los requisitos pertinentes fue ascendiendo dentro del escalafón de cargos sirviendo en varias Unidades a Flote, donde transcurrió el mayor tiempo de su carrera. Los buques de guerra fueron su gran pasión, bien decía: “La profesión naval exige total dedicación, hasta el punto que cuando el marino se casa, el buque sigue siendo su novia”. Cabe resaltar, de esta etapa de su vida profesional, los cuatro años de servicio en la guerra de Corea como Segundo Comandante de las fragatas ARC “Almirante Padilla”, ARC “Almirante Brion” y ARC “Capitán Tono”, y el destacado comando de varias unidades de guerra. También desempeñó diferentes funciones en unidades terrestres y adelantó exitosamente cursos de especialización en el país y en el exterior, al igual que importantes comisiones diplomáticas, hasta alcanzar en julio de 1967 el honroso cargo de Comandante de la Armada de Colombia, cargo que ocupó por mas de cinco años.
Hay que registrar que el señor Almirante Parra se preparó para ejercer este cargo. En efecto, como resultado de un amplio, sereno y objetivo examen de lo que ocurría en un mundo bipolar, las tensiones de la guerra fría, las amenazas internas y externas que ocupaban la atención de los colombianos y frente al potencial y a las capacidades reales que para la época tenía la Armada Nacional para cumplir la misión constitucional, delineó unas políticas navales que permitiesen desarrollar estrategias de fortalecimiento de los diferentes componentes de la Institución, entre ellas: La incorporación de la fuerza submarina a la flota, el impulso de la investigación marítima, la ciencia y tecnología y la profesionalización del personal. Propósitos estos que hizo realidad y que constituyeron, según su propia opinión, sus principales realizaciones.
Un aspecto importante que no debe dejarse a un lado en este momento es la contribución que hizo su señora esposa Candelaria Juan, a la gestión integral de su comando. Por iniciativa propia y con el propósito de llevar aliento y ayuda material dentro del espíritu de solidaridad social y sensibilidad humana que siempre la ha caracterizado, fundó y puso en funcionamiento el costurero naval, el cual fue integrado con las señoras esposas de los oficiales de la Armada en servicio activo y en retiro. Hoy, esa empresa es conocida como la Acción Social Naval con capítulos en las diferentes guarniciones navales.
En mayo de 1973, se retira del servicio activo y el Gobierno Nacional, en acto de gratitud por sus ejecutorias y reconocimiento a sus 37 años de servicio al país, lo nombra Embajador ante el Gobierno de la hermana República del Perú, posición que ocupara por espacio de seis años con lujo de competencia.
Señor Almirante: permítame de manera personal expresarle que para mí, usted siempre fue mi guía, el “espejo” de lo único que quise ser en la vida: Oficial Naval. Como sobrino me siento muy orgulloso de su brillante carrera, su vida de hombre de mar es un verdadero ejemplo a seguir para todos lo que hoy integramos la Armada Nacional y para las generaciones futuras de oficiales y suboficiales.
Hablar del señor Almirante Parra es sinónimo de construir Institución, de proponer horizontes claros, de inculcar mística, de moldear liderazgo, de convocar virtudes y voluntades, para hacer del Oficial Naval, por encima de todas las cosas, un distinguido profesional y un esmerado Caballero del Mar al que le sea común el escudo del honor, la transparencia de sus actos y la decencia del espíritu. Señor Almirante, usted pasa a la historia de la Marina de Guerra de Colombia como el primer Grumete que escalando cada uno de los grados de la jerarquía naval llegó a ser igualmente el primer oficial en acceder al grado de Almirante de tres estrellas. Este es su legado.
Por designio del Dios de los mares, el señor Almirante Parra “Levó Anclas” rumbo a la eternidad sin la ayuda de los astros que iluminan la bóveda celeste, porque el destino de su alma va más allá de las estrellas; la recalada es al puerto de la felicidad sin límite. Allí en el reino de la gloria y de la inmortalidad del alma, dará parte de misión cumplida. Amó y sirvió a Colombia, amó y se entregó a la Armada Nacional, amó y honró su hogar.
Recordado Jefe, Señor y Amigo: con profundo sentimiento sus compañeros de armas lo despedimos con el saludo marinero al pecho en señal de respeto. Al salir por el portalón de esta Casa de Dios, el destacamento Militar le rendirá los Honores al compás de las notas del Himno “Al Compañero”, y al llegar a su última morada a bordo de una Fragata, una cureña halada por tritones lo conducirá, según su expresa voluntad, al fondo del mar donde descansará eternamente.
Finalmente, a nombre de la familia Parra Juan y en el mío propio les manifiesto a todos los aquí presentes nuestro sincero agradecimiento por estar acompañándonos en esta emotiva ceremonia religiosa con la cual despedimos a un excepcional Ser Humano.
Pido para el un sonoro aplauso
Muchas gracias.
Enero 4/07
Señor Doctor
JORGE SERPA
ERAZO
Director de CYBERCORREDERA
BOGOTA, D. C.
Estimado Doctor
Serpa Erazo:
Imagino la gran cantidad de mensajes que habrá
recibido usted por la forma magnífica como nos ha presentado a los que asiduamente
leemos la Cyber-corredera, los detalles de las honras fúnebres marineras de nuestro
gran Almirante JAIME PARRA RAMÍREZ
Es realmente admirable el resumen de los últimos actos del Almirante
Parra, en Cartagena, donde se de seguro que concurrieron muchísimos Almirantes a
dar el último adiós a tan insigne marino y Comandante.
Precisamente este escrito de ustedes me hizo rememorar
algunas cosas ocurridas en Diciembre de 1971, cuando yo finalicé mi Curso
de Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra y tal como lo tenía previsto, presenté
al mando naval mi solicitud de retiro de la Armada Nacional.
Después
de presentar oficialmente mi solicitud de baja ante el Almirante Ortiga, a él le
solicité conducto regular para hablar con el Comandante de la Armada, Almirante
Parra Ramírez. Se me preguntó que quería decirle al Comandante y mi respuesta fue
sencilla: “Solo quiero agradecerle a la Armada, por intermedio de su Comandante,
todo lo que hizo por mí”.
Me fue concedido el conducto regular y fui citado para el día miércoles
22 de Diciembre/71 a las 10:00 Horas y su ayudante, Capitán Ángel, me hizo pasar
al despacho del Sr. Almirante. Después de pedir permiso para entrar y para hablar,
el Sr. Almirante me dijo que tomara asiento enfrente de su escritorio y que comenzara
a hablar. Le dije que la única razón que tenía para estar en su presencia era la
de agradecerle a la marina de Colombia, por su intermedio, todo lo que había hecho
por mí. Me preguntó el porqué de mi solicitud de retiro acabando de finalizar con
honores el Curso de Estado Mayor y le respondí que precisamente había hecho el esfuerzo
de “diplomarme en Estado Mayor” ya que el “cucarrón” (insignia)
que me acreditaba como tal tenía implícito el que mi sueldo de retiro se aumentaría
en un 20% de por vida. Se rió francamente y me dijo: “Usted es un mercante!”.
“Si, señor, le contesté y por ello, me trataré de embarcar cuanto antes como
Capitán Mercante pues debo tratar de educar a cinco hijos en las mejores universidades
de este país y la única forma que tengo para hacerlo es trabajar duro en el mar”.
Después, me preguntó que yo de donde era y que si deseaba que el me
concediera algo. Le respondí “No, muchísimas gracias, Señor Almirante. Yo
soy de Barranquilla.” Me contestó: “Pues entonces ya he ordenado que
lo trasladen a Barranquilla y así tendrá pasajes y viáticos para su regreso. Sé
que tiene 60 días de vacaciones pendientes, así que apenas llegue a Barranquilla
empezará a disfrutarlas. Le he preparado una carta para el Comandante del Centro
de Entrenamiento en Barranquilla, con instrucciones precisas acerca de usted. Entréguesela
al Capitán Fernández Guzmán en cuanto llegue.”
“Si, señor Almirante, así lo haré y muchas gracias de nuevo.
Permiso me retiro.”
Cumplí con lo ordenado y el Capitán Fernández, en mi presencia leyó
la carta del Almirante. Al concluir su lectura solo me dijo: “Es usted amigo
personal del Sr. Almirante Parra?”. “No, mi Capitán...”. “Pues
lo que me ordena en la carta es excepcional de la forma que debo tratarlo mientras
se retira…”.
Pedí permiso para retirarme y el Capitán Fernández me dijo: “Mire,
Capitán…No es necesario que se me presente de nuevo para salir retirado…Queda
usted en vacaciones y retiro desde ahora”.
Lo anterior demuestra la calidad humana del Almirante, su preocupación
por sus subalternos aún en trance de retiro, como yo lo estaba. Fui después amigo
personal del Capitán Fernández, quien cuando se retiró de la Armada poco después,
fue nombrado Capitán del Puerto de Barranquilla y junto con él, con el Capitán de
Corbeta Carlos Troncoso Collazos y cuatro oficiales del Ejército nos decidimos a
fundar ACORE Seccional del Atlántico en Agosto del año 1973.
Eso es todo cuanto quería decirle al respecto, Doctor Serpa, y nuevamente
lo felicito por sus excelentes escritos y la forma excepcional como dirige a los
“cybercorrederos de 38”.
De usted muy atentamente,
Capitán FRANCISCO E. AGUDELO RUDAS/
20-039
FUNERAL DEL SEÑOR
CONTRALMIRANTE INGENIERO
GUILLERMO ERASO ANNEXI
- Desplazamiento
ante la calle de honor e ingreso de las cenizas ante
el altar.
- Celebración
de la Eucaristía Misa Celebrada (honores al Santísimo con banda de músicos y honores
de pito con guardamancebos)
- Palabras
de la Sra.. Luly Eraso de Byrnes (sobrina del señor contralmirante (r) Guillermo
Eraso Annexy q.e.p.d.
- Plegaria
del marino
- Colocación
de las cenizas en la urna (bendición de la urna por parte del Capellán de la ENAP)
- Fin
de la ceremonia
La ceremonia fue presidida
por el sr. Contralmirante Ricardo Galvis, director de la Escuela Naval con la asistencia de los miembros de la familia del señor Contralmirante
Guillermo Eraso y numerosos oficiales en servicio activo y en retiro.
Su hermano, el Almirante Jaime Eraso Annexy, no pudo viajar desde Miami
para asistir a esta ceremonia y, en su nombre, Luly Eraso de
Byrnes, leyó el mensaje que se transcribe a continuación.
Desde entonces se estableció un vinculo
espiritual entre los dos hermanos, además del vinculo genético de hermanos, en mi
se creo una obligación permanente con una responsabilidad innata.
Así creció y cumplió como todo niño con
sus deberes de estudiante hasta que decidió ingresar a la armada nacional como cadete
naval para seguir su carrera naval.
cumplió con seriedad, dedicación y disciplina
sus años de cadete escogiendo la especialización de ingeniería; perteneció a un
curso pequeño de cinco alumnos quienes se graduaron de oficiales ingenieros el 3
de julio de 1945 pues por razones de servicio se adelanto
la fecha la graduación cuatro meses pues la fecha original
era el 11 de noviembre.
Yo era oficial de planta de la escuela
naval e instructor de ingeniería naval, circunstancia que estimulo al cadete a superarse,
jamás buscando alguna forma de ventaja debido al parentesco, pues sucedió lo contrario,
buscando su estimulo entre sus compañeros de curso quienes como gesto de amistad y compañerismo lo llamaban
erasito, cosa que a el no le gustaba mucho.
Su carrera naval fue muy fructífera, aportando
beneficios a la armada como ingeniero ayudante de varias unidades a flote y también
en cargos delicados de edecán naval presidencial del presidente Laureano Gómez,
y al enfermarse el presidente continuo en el cargo de
edecán naval del Dr.. Roberto Urdaneta quien asumió la presidencia en época en que
la violencia política en el país era muy intensa.
Al asumir la presidencia el general Rojas
Pinilla el 13 de junio de 1953, continuo como edecán naval por varios meses, cuando
por necesidad del servicio fue trasladado al departamento
técnico de la base naval bn1 y al departamento de buques y astilleros.
Su actitud como edecán naval se caracterizo por su lealtad, elegancia y caballerosidad
con que desempeño tan delicado cargo.
Fue sub-director y luego director de esta
Escuela Naval y agregado naval a la embajada de Colombia en Washington cuando fue
ascendido a Contralmirante ingeniero en 1967.
A su regreso a Colombia fue nombrado primer
gerente de la recién organizada empresa “Conastil”, el primer ensayo
de empresa independiente para efectuar reparación de la flota de la Armada. Su organización y efectividad dieron a la armada una
estructura de asistencia técnica para los buques extendiéndose los servicios a buques
de entidades particulares.
Contastil tuvo así un despegue sólido
el que a través de los años creció en cantidad y calidad
dando así iniciación a este servicio propio de la armada con proyecciones hacia
la expansión futura de la armada republica de Colombia.”
Nota personal de Luly Eraso de Byrnes:
“Habiendo conocido muy bien a mi
tío Guillo, en nombre de la familia Eraso Piñeres, y sabiendo el vacío que dejó
en mi tía Elenita y en Maria Elena con sus hijas y familia, simplemente espero que su
amor y energía permanezcan en nosotros como su ejemplo de vida y lo
recordemos con todo su positivismo y capacidad de entrega en todo lo que él
hacia. Pidámosle a Dios por su elevación espiritual
y confiemos en Su misericordia para que goce de la Paz Eterna.”
Con su figura
esbelta... siempre nos marco la mitad de nuestro recorrido. Para algunos eso era
suficiente para odiarlo, ellos, lo maldecían y aun lo siguen haciendo, otros, lo
utilizábamos como referencia y como punto de apoyo para la segunda mitad del recorrido.
Pero unos y otros no podíamos dejar de tocarlo y mudo, sin mediar consejo alguno
nos obligaba a cambiar de dirección.
No pocas veces sus retractores, que no les gustaba visitarlo
y menos llegar a tocarlo, aprovechando el cambio de dirección desarrollaron técnicas
de alta precisión para que no se notara que habían eludido la sagrada obligación
de visitarlo. La técnica era sencilla, en tiempo y lugar, sin perder el ritmo con
movimientos perfectamente sincronizados, sin causar corrientes parásitas, asumían
posición y actitud de aquellos devotos visitantes, la operación debía ser perfecta,
no había que cometer la estupidez de mezclarse con los primeros, causaría irritación
y riesgo a ser detectado. La maniobra perfecta cerraba con la euforia de un perfecto
“qué bueno! no toque a ese maldito”.
A él no le pasan los años, pero permanece estático, dando
ánimo a quienes se le acercan, no los deja desfallecer y, quien lo toca, tiene
la seguridad que ha hecho, al menos, la mitad de la peregrinación. Bajo agua
y sol sigue viendo pasar generaciones.
Bueno hace poco fui a visitar ese viejo amigo y me contó que
los alrededores han cambiado mucho, pero él sigue siendo muy importante y
no se atreven a cambiarlo ni siquiera a moverlo del lugar. Mi visita fue fugaz,
nostálgica y con melancolía me despedí del "ultimo poste",
mi viejo amigo.
Hasta la próxima ….. Y... !Vuelta al último poste!.
Barranquilla,
Enero 13 de 2006
,
de cuyo deceso nos enteramos por el oportuno aviso que publicó el medio de comunicación
que usted dirige tan acertadamente
Al amanecer el día 20 de abril
de 1924 vino al mundo en la ciudad de pasto un niño quien era el menor de una familia
de siete hermanos, cinco hermanas y dos hermanos, siendo yo el cuarto hijo; por
una vieja tradición familiar, el hijo que se supone ser el ultimo de la familia
al ser bautizado, tiene por padrinos a la hermana mayor y al hermano mayor, yo tenia
entonces 9 años y tuve en mis débiles brazos al recién nacido a quien se le puso
por nombre Guillermo José Maria Eraso Annexy.
Les hablaré de un amigo muy especial. Lo conocí,
o mejor, lo conocimos hace mucho años y aunque han pasado muchas lunas permanece
igual, recio, erguido, impávido, fiel; la edad no le afecta, es muy visitado
y por mucho tiempo, sus visitantes, han sido masculinos, pero últimamente,
igual, son masculinos o femeninos. En cada visita cada uno de sus visitantes lo
acaricia y esas caricias con el pasar del tiempo han dejado sus huellas.
Cruzada: Las Cruzadas originales fueron
una serie de campañas militares iniciadas por ejércitos Cristianos de toda Europa,
para liberar la Tierra Santa del control por los musulmanes. Estas campañas abarcaron
desde el siglo XI hasta el siglo XIV, y derivaron su presente denominación de la
palabra Francesa croisade y la española cruzada, las cuales derivan
de la raíces de la palabra 'cruz' en ambos idiomas.
La cruz Cristiana fue usada como símbolo en las armaduras y escudos de los Cruzados,
y el celo y empeño con los que se lucharon han dado a 'cruzada' su significado en
el uso presente: Tanto un sustantivo como un verbo, esta describe una forzada campaña
en apoyo de, ó en oposición a una causa particular, u otro asunto.
Día-D: Desde la Segunda Guerra
Mundial, el término 'Día-D' ha sido utilizado para describir un día importante en
el que algún acontecimiento se ha de iniciar. Durante la guerra, 'Día-D' fue el
nombre de código para el día en que los ya bien planeados desembarcos en el norte
de Francia, marcando la invasión de Europa, debían empezar. En el detallado planeamiento
que llevó a los sucesivos desembarcos en Normandía, los días sucesivos se convirtieron
en 'Día-D más uno', etc. Una vez que los desembarcos tuvieron lugar, los días 'codificados'
coincidieron con fechas actuales del calendario; el 'Día-D' terminó siendo el 6
de Junio de 1.944.
En la próxima edición, veremos el origen de "Deadline"
y de "Decimar"












Hoy es un día el cual me pude enterar de esta página, la cual habla de todas las
cosas bellas de nuestra Armada Nacional a la cual pertenezco desde de el día de
mi nacimiento, ya que mi padre fue oficial de esta bella institución.
Me gustaría suscribirme a su pagina para estar informado de la cosas que suceden
fuera y dentro de la Armada Nacional.
atentamente:
Luís Alonso Ramírez Guerrero
Contingente IM 47
Por favor incluir en la lista de asociados a Jorge Vásquez Palacios del M3.
Con toda atención solicito me reenvíen la entrevista al Almirante Jaime Parra (qepd)
y el resumen que envió el Almirante Cardona desde Cartagena de la disposición del
cuerpo en la zona Zulú. Tuve el honor de asistir a esta emotiva ceremonia.
Almirante Edgar Spicker/ 35-062
He disfrutado de 40 minutos leyendo esta excelente publicación, y no puedo menos
que agradecer a quienes han permitido que este medio nos proporcione información
que toca nuestros sentimientos.
A todos los miembros de la gran familia naval les deseo un venturoso año, y prometo
escribir un articulo sobre la política y sus nocivos efectos en el Departamento
de Bolívar, y la ciudad de Cartagena, información que he logrado conseguir durante
16 años de lucha contra las diversas formas de corrupción que nos agobian.
reciban un cordial saludo del
Sea esta la oportunidad para desearle a usted y a todos los cybercorrederos lo mejor
para 2007, cuando esperamos que todos nuestros sueños y mejores propósitos tengan
una feliz realización.
Aprovecho para darle mi nuevo e-mail: hsampedroa@hotmail.com pues
el actual próximamente será desactivado.
Cordial saludo.
Héctor Sampedro Abad/ 33-040

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